El concepto del taxista que ayuda a las personas que se van cruzando en su camino, y eso es lo que me atrae de este oficio, al pasar tantas horas en la calle, dando vueltas y vueltas, y pasando muchas horas solo, estoy cerca de la vida de la gente.
Soy un romántico empedernido, y me encanta la figura del caballero andante: ayudar a entrar y salir a esa abuelita encantadora; llevar a casa a esa jovencita de madrugada, esperando a que entre en su portal para asegurarme que llega bien a casa.
Son historias que me nutren, como esa abuela que al llevarla del taxi a su portal agarrada a mi brazo, me dijo: " mira que novio más joven me ha salido!"
Me gusta el trabajo que hago, no por el trabajo en si, que no tiene mucho jugo, sino porque me da la posibilidad de estar a pie de calle, dispuesto a ayudar.
Y el tiempo te va curtiendo, y te va enseñando a distinguir las personas que dicen la verdad de los que fingen, cómo aquel chico que decía que se había hecho daño en un pie, cojeaba mucho y me pedía que le llevara a una discoteca! evidentemente le ofrecí llamar a una ambulancia o llevarle a Urgencias pero no a una discoteca.







